En la pintura Saturno Devorando a su hijo Francisco de Goya representa una especie de gigante con aspecto monstruoso y enloquecido, con un cuerpo humano despedazado entre las manos en pleno proceso de devorarlo. Una boca abierta, deforme, junto a unos ojos desorbitados, un pelo pajizo y seco, sobre un cuerpo amorfo dan como resultado una imagen infrahumana y grotesca. Esta es una de las tantas pinturas del período en que Goya produjo una obra perturbadora, en la que mostró las desgarradura que había dentro de su alma. Aquello que su oficio de pintor real no le permitía hacer. A primera vista no pareciera posible que el mismo pintor del cruel Urano hubiese podido producir un cuadro como el de La familia de Carlos IV. En esa obra Goya muestra a la familia de Carlos IV y María Luisa de Parma con detalle. Un retrato majestuoso y cargado de un aire de dignidad. Goya además se incluyó en el cuadro a la manera de Velázquez, participando en la tradición de reivindicar la importancia de s...
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